18.6.06

Pater familis



Esto intenta ser un breve homenaje de uno de esos tres que se enorgullecen de ser y sufrir a tu imagen y semejanza.

17.6.06

Sobre la necesidad de la (auto)crítica

«En lo unilateral de las grandes filosofías se expresa del modo más inequívoco la relación entre las infinitas posibilidades de significación del mundo y nuestras limitadas posibilidades de interpretación.»

Fragmento extraído de
Intuición de la vida
Georg Simmel
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Para tener en cuenta (y escupir defensivamente, de ser necesario) cada vez que alguien busca instruirte sobre cómo son las cosas y cómo deben serlo, pues cree saberlo y por ello autorizado a juzgar(te).

16.6.06

Horizontes


Varias de las imagenes trabajadas por Sábato en su obra me han resultado atractivas, obsesiones (ahora) propias, inducidas por él o no. Creo que dificilmente algo cale tan hondo en uno si no se está predispuesto de alguna u otra manera, no obstante. Algunas veces pienso que su obra me pertenece más a mí que a él.
Lo cierto, en todo caso, es que me fascina como imagen o recurso artístico la metáfora de la contemplación del mar y el efecto pseudo hipnótico que el mismo provoca en uno, en ese transe cuasi místico en el cual uno le mira la cara al infinito, a su devenir, a su estatismo; transe en el cual uno comprende cuan agnóstico se nos presenta ese infinito y descubre, en el ejercicio de la autoconciencia, nuestra propia y trivial finitud.
Cada tanto la recuerdo a Maria Iribarne, sentada sobre un médano observando el mar, en aquella última estadía en la estancia de su primo, momento de uno de los últimos dialogos entre ella y Castel; tampoco puedo evitar verla a Alejandra Vidal Olmos en sus recuerdos de temprana adolescencia en Mar del Plata: imaginarla desnuda y erguida, temblando de frio, mirando al infinito desafiante y con desprecio.
Entender al mar como fuente original de vida y como testimonio y prueba de que nuestra existencia tiene tanto de accidental como de necesaria. El mar como madre; como bella madre. Pero también como eso que activa nuestra religiosidad de forma trágica e infranqueable; pues mueve hilos invisibles y le canta a nuestro adormecido espíritu, nos acaricia el rostro en un salado rocio y nos abre el pecho, liberándonos irresistiblemente del embotamiento de nuestra conciencia, prometiéndonos un paraíso confuso pero mucho más real que cualquier vana mundanidad.

11.6.06

Telarañas racionales

«El animal nunca puede apartarse mucho del camino de la naturaleza, pues sus motivos residen tan sólo en el mundo intuitivo, donde sólo cabe lo posible o más bien lo real: por contra en los conceptos abstractos, en los pensamientos y palabras cabe todo lo meramente imaginable, o sea, también lo falso, lo imposible, lo absurdo, lo disparatado. Como la razón forma parte de todos, pero el discernimiento sólo de unos pocos, la consecuencia de ello es que el hombre queda expuesto a la ilusión, al hallarse a merced de todas las quimeras imaginables que le infundan, las cuales actúan como motivos de su querer y le pueden llevar a todo tipo de necedades, a las más inusitadas extravagancias y a las acciones más contrarias a su naturaleza animal. La auténtica formación, en la que se dan la mano el conocimiento y el discernimiento, sólo puede procurarse a unos pocos y todavía menos son los capaces de asumirla.»
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Fragmento extraído de
El Mundo como Voluntad y Representación
Arthur Schopenhauer
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Y qué sugerente es la imagen de la araña que se empeña en tejer, sistemática y tenaz, una compleja y densa telaraña... ¡Qué trágica su suerte al quedar ella misma presa en su telar!
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«...la vida espiritual no puede hacer otra cosa que exponerse en formas cualquieras: en palabras o hechos, en creaciones o en general en contenidos en que eventualmente se actualice la energía anímica. Pero esas formaciones posteriores de sus creaciones tienen ya en el momento de nacer una significación propia real, una solidez y lógica interna, con la cual se oponen a la vida que las configuró...»
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Fragmento extraído de
Intuición de la vida
Georg Simmel

9.6.06

La filantropía como una forma de suicidio

Los Discursos que hablan de la exclusión de individuos que detentan ciertas características consideradas no deseadas, patéticas u ofensivas son vividas por quienes las practican como el ejercicio de un acto de reivindicación de la propia identidad. Por otra parte, quienes emiten estos Discursos en general experimentan un placer morboso en la práctica excluyente, pues significa ejercicio de poder, detentación de las facultades de juez, es decir, de quién está embestido por el mandato de la justicia. A la vez vincularán y confundirán a la Justicia - como elemento objetivo - y la propia Voluntad - como elemento subjetivo y razón de la individualidad, soporte básico de la identidad- .
Siendo portador de dicho Discurso, difícilmente un individuo se muestre crítico al mismo, pues allí hasta donde él puede percibir, éste sólo le significa satisfacciones. Consecuentemente se liberará a las mismas sin mayor consideración.
Por tanto, es muy probable que el acriticismo sea quebrado recién una vez uno se haya convertido en sujeto pasivo de la practica excluyente, es decir, en excluído. Sucedido esto, se desarrollará algún tipo de empatía - en términos relativos - y podrá el individuo percibir al dolor ajeno como propio.
Hay algo que me interesa señalar. En una dimensión relacionada, el filantropismo como práctica y convicción ético-moral muchas veces atenta paradojalmente contra aquel que lo adopta. No es cierto que el filántropo siempre sufre de su condición, pues existe algo que es como un límite, una línea imaginaria y muy distante, que una vez rebasada, y por tanto suprimido el Ego, y habiendo cedido en el espíritu de tal manera el amor a los demás como una fuerza mucho más poderosa y valiosa que la propia finita existencia, una vez allí, es muy difícil que quién haya llegado a esa instancia pueda sentir de alguna manera que el filantropismo atenta contra su persona, pues ha renunciado a la misma. Tal y como existe un tipo de enamorado que permite de aquella a quién adora todo tipo de aflicciones, y aún sufriéndolas la ama, así el Filántropo no permitirá que su amor al hombre se vea perjudicado por el abuso que éste pueda hacer del mismo. Esa persona ha renunciado a su propia existencia y sólo vive para los demás y en pos de un fin exógeno y ulterior que rebasa a la misma, tanto porque la atención la fija ahora fuera de sí, en los otros, como por cuanto la fija en torno a un futuro cualitativamente distinto, providencialmente mejor.
Pero al común de los mortales, este abrazo decidido pero no absoluto al filantropismo le conduce a entender las prácticas excluyentes como algo que duele, algo que no sólo es mezquino, sino además estúpido, y también le significa una tensión insoportable, en la cual el vapuleado y olvidado Ego cada tanto se subleva a causa de la agresión a la cual se lo está sometiendo. No siempre, pero en ocasiones las consecuencias de esta rebelión son nefastas: no sólo por sus efectos en el mundo exterior, sino además por la culpa que siente este Filántropo que se quiere a sí mismo.
Algo es cierto: no se puede desconocer la utilidad relativa de esa suerte de exclusivismo que es el particularismo. Pues su antagónico, el universalismo, es decir, la apertura total del sujeto a una instancia superior, estimuladas su porosidad y permeabilidad para el eficiente ejercicio del intercambio, habrá de significar con eventualidad la subsumisión voluntaria a una fuerza demasiado poderosa, que devorará impasible. La indefinición, la volubilidad, el anonimato, lo opuesto al sentido de pertenencia: todas consecuencias de perseguir un fin noble, pero extremadamente presuntuoso.

7.6.06

I feel tragic like I'm Marlon Brando

Hay un momento sublime y orgásmico - de un placer que trasciende lo físico pero a la vez lo involucra - el cuál consiste en la vislumbración de aquella idea que rumiabamos hace tiempo, quizás desde siempre, y con la cual no dabamos, quizás por incapacidad, quizás por confundirla con un múltiple número de otras ideas y preocupaciones. Lo cierto es que este "alumbramiento" es lo mismo placentero cuando uno lo hace por su cuenta que cuando viene de ser su instigador alguien a través de un texto. Una vez aprehendido, esos conceptos pueden luego parecernos tan familiares y sencillos, que nos sorprendemos al recordar nuestra vida sin haberlos manejado ni dominado, sin que nos hubieren pertenecido.
A continuación transcribo un texto que me regaló una sonrisa y alumbró el por qué de ciertas características que siento muy mías.
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«...Déjese a esto cuanto tiene de innegable exageración. Se trata precisamente de exagerar, puesto que se trata de comprender. La plena comprensión comienza por reducir a conceptos o, lo que es lo mismo, a palabras la irreductible realidad. Todo concepto es por su naturaleza una exageración y, en ese sentido, una falsificación. Al pensar dislocamos lo real, lo extremamos y exorbitamos. Pero esta violencia que le hacemos nos permite inyectarle luz y tornarlo comprensible. Frente a las cosas fabricamos modelos excesivos que nos sirven para entendernos a nosotros mismos en nuestro trato con ellas. ¿No es grotesca la representación topográfica de una tierra? Y, sin embargo, nos sirve el mapa para caminar seguros por ella. Este carácter de ficción que tiene el concepto, esta su consciente falsedad es su virtud mayor. Quien no perciba la ironía nativa de todas nuestras ideas que renuncie al ejercicio del intelecto. La exageración es el momento de creación que tiene el pensamiento. En él inventamos un mundo exacerbado, esquemático, compuesto de gritos - todo hombre es grito, mito, leyenda - pero lleno de dramática claridad. La verdad resulta cuando al trasluz de ese mundo ficticio miramos la realidad. Nos basta entonces con restar nuestra propia exageración.»
José Ortega y Gasset
Fragmento extraído de La Pampa... promesas

6.6.06

The number of the beast


El mundo es un lugar jodido.

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Y las huestes del día maldito han arribado.

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Es momento de enfrentar nuestros miedos y aceptar lo inevitable.

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La bestia está aquí y tiene hambre.


1.6.06

Del ocaso a la aurora

Todo está dado para que estés satisfecho, en apariencia. Un primer análisis de un imaginario saldo actual de tu vida indica explícitamente, en afán convincente, que no tenés de qué quejarte. Lo verdaderamente importante está ahí, alrededor tuyo, a tu alcance. ¡Si hasta por momentos desconfias de la generosidad de la vida! Sin embargo, la angustia subyace.
«Como debajo de aguas que parecen serenas y apacibles se pueden ocultar fuertes y violentas corrientes impetuosas». El tiempo se convierte en algo extremadamente denso y en él, de él, por y para él, esa náusea que te embarga y la erupción de algo que busca abrirse paso desde el interior de tu cuerpo hacia la superficie parecen brotar. El sudor corre por tu frente y reconocés en vos a un paranoico ante la mirada entre compasiva y azorada de quienes ven a un Quijote que pelea con sus molinos de viento más por seguir una estrategia que procura esquivar al tedio que por un impulso nacido del sufrimiento.
Llegaste, sí, llegaste. Pero te das cuenta que el conocimiento en sí y por sí solo no es un valor, al menos no de la forma que se te antojaba. Te das cuenta que el conocimiento no es ni siquiera un fin. Concluyes felizmente en que es sólo un medio. Y que la satisfacción de la aprehensión enciclopédica es efimerísima. Entonces sí, loco, entonces sí. La verdadera satisfacción, el motivo de verdadera algarabía no está en saber y acumular respuestas, sino en haber aprendido o descubierto cómo formular nuevas preguntas. Ahora sí la erupción es completa; nuevamente la angustia cede; uno celebra la verbalización de esa pregunta indecible e inidentificable hasta hace poco. De pronto, ese mundo insustancial - esas arenas movedizas y voraces, esa tensión que te implotaba y explotaba - encuentra en el horizonte de su existencia otra nueva estrella que orienta, que conduce, que obliga. Otra vez el mundo está en armonía, pues otra vez quién busca respuestas encontró sus preguntas.

Que febril la mirada

Twenty-something-me, luego de la sorpresa y la incredulidad, encontraría sociego en la idea de que la apertura que he vivido los últimos año...