Si bien Freud centraba su explicación de la psiquis en el fenómeno de la sexualidad muchas corrientes psicológicas y antropológicas centran como aspecto diferenciador del hombre y los animales el discurso, el cual tiene origen en símbolos y por finalidad la creación de los mismos. La capacidad de emitir y recibir mensajes simbólicos precisa inexorablemente de un atributo en particular: la racionalidad.
El hombre se comunica sólo a través de representaciones, de símbolos. La ambigüedad del mensaje y la variedad de posibles interpretaciones concientes e inconscientes son la constante de este ser social que paradojalmente necesita comunicarse para sobrevivir pero nunca logra en forma absoluta que el otro interprete exactamente aquello que éste ha querido comunicar.
En términos menos abstractos y consecuentemente ejemplificando podríamos aclarar un poco lo que intento señalar desde un episodio donde un sujeto A pronuncia en algún punto de su discurso al sujeto B una palabra cualquiera como por ejemplo Padre. El sujeto B le dará a este vocablo una significación de las tantas que maneja o varias de ellas a la vez. La recepción del mensaje y el proceso de interpretación puede estar condicionado por una multiplicidad de factores. A saber, el sujeto B puede interpretar:
· Qué es lo que él piensa que A quiso decir por Padre.
· Su propia percepción de lo que un Padre debe ser.
· Su propia percepción de lo que un Padre es generalmente.
· Su percepción de su padre.
· Puede interpretarlo de acuerdo al tono de voz utilizado por A al pronunciar el término o puede estar condicionado por aquel discurso en el cual la palabra estaba inmersa o por el cual estaba precedido.
· Puede estar evocando el recuerdo fútil y frívolo de algún otro discurso, obra, programa, etc. en el cual aparecía un padre o el mismo era nombrado.
· Puede que al oír el discurso de A, B estuviese fijando su atención en algún desperfecto físico del primero que le produjere algún sentimiento negativo, condicionando negativamente de esta forma la palabra Padre por simple asociación irracional.
· Puede suceder también que B esté transitando un mal día o que recientemente haya discutido o reñido con su padre. Como consecuencia es factible que realice mentalmente un inventario de todos los defectos de su progenitor y lo concibiera transitoriamente como un sujeto déspota, autoritario y mucho más similar a un gorila o un cerdo que al arquetipo ideal de Padre.
· Algún malestar físico o psíquico, como ser un dolor de muelas o simple fatiga, podrían reducir los índices normales de atención dispensada por B a cualquier cosa que A diga, no obstante efectivamente escuchar y pensar el discurso de este último. Sin lugar a dudas no podría dibujar un cuadro abstracto - simbólico tan rico y detallado como de estar sin molestias. Lo mismo sucedería de sufrir B algún grado de excitación (sexual, cardio respiratoria, afectiva) provocada o no por A.
Sin saber mucho de las Ciencias de la Comunicación, ni de Lingüística, psicología, sociología, etc., aún así me atrevo a afirmar que en términos simples no es muy desacertado ni osado el que asegure la existencia de factores lingüísticos, paralingüisticos, vivénciales, psicológicos o simplemente subjetivos que influyen de una u otra manera en la interpretación de cualquier símbolo o significante aprehendido. Todas y cada de una de las interpretaciones es única debido a que el Tiempo es un factor que convierte en dinámicos al sujeto B y los contextos en los cuales recibe el mensaje: el receptor no ha de interpretar Padre de igual manera a los 3, 15, 21 o 40 años. Durante el mismo día podemos enfrentarnos mil veces al mismo significante y tener desiguales interpretaciones, pues potencialmente tantas veces receptemos una palabra, tantas interpretaciones tendremos (únicas cada vez), sean o no importantes las diferencias u originalidad en cada caso.
Llevar esta lógica a sus límites es exasperante, pues no los existen.
Toda esta engorrosa presentación que se asemeja a un campo minado o un laberinto (donde las paredes son reiterativamente palabras como Padre, interpretación, símbolo y los consabidos sujetos A y B) que buscan ahuyentar a los desgraciados lectores tiene su razón de ser. Pues zambullido en mis recuerdos y reflexiones me encontraba pensando en cómo dos personas que creen conocerse tanto pueden tener dos concepciones diferentes de amor.
Al exigir amor puedo encontrarme exigiendo una serie de conductas que el otro individuo puede interpretar y clasificar como distinto fenómeno. Pues para algunos los celos o ciertas exigencias, conductas o sacrificios son manifestaciones excluyentes de amor, mientras que para otros distan de serlo: no denotan más que dependencia, necesidad de posesión o ambas.
Muchas veces se sostiene que existen distintos tipos de amor (filial, fraterno, a una pareja, a un abstracto o valor como la justicia) y una plétora de adjetivos para los mismos (amor dependencia, ~ necesidad, ~ maduro, ~ infantil, ~ platónico). A la vez, lo que yo percibo o interpreto como amor dependencia puede diferir en puntos de no nimia importancia en relación a tu percepción o interpretación del mismo.
Alguien por amor puede pedirte que renuncies a tus sueños.
O puede, como mi vieja, apoyarte y estimularte a que los persigas aún cuando ello le signifique separarse físicamente y extrañar al objeto (sujeto) amado. Porque afortunadamente hay quienes entienden bien que amar no es poseer ni extrañar, sino que por amor entienden aquel vínculo que impulsa a las personas a crecer.
30.6.05
14.6.05
Dorian Gray le responde a Hamlet
Mirror can you tell me
how to stay forever young?
Let me know the secret
I will hold my twisted tongue
Please protect my beauty
velvet skin so pure and white
Hear my name resounding
like a hymn at dead of night
Once I struck a servant
she's a virgin free from sin
drops of blood caressed me
and refined my aging skin
Could this be the answer?
Uncorrupted carmine red
Voices keep resounding
in my dazed bewildered head
Have I found myself eternity?
Someone has heard my prayers
now I'll become divine
Have I found myself divinity?
I'm no longer a slave
to the vicious hands of time
Es difícil no asociar estas letras con el proceso racional del que era preso Dorian Gray una vez ya hubo sucumbido cual Narciso ante su propia belleza, aferrándose a la misma con desesperación. Ahora, si bien el alcance de la belleza trasciende lo explicito, netamente superficial o físico, en el simbolismo utilizado en ambos textos (la canción de Kamelot y la obra de Wilde) la belleza se percibe a priori por los sentidos y no a través de la razón. Sin embargo, en ellos la obsesión por la belleza viene asociada de manera excluyente con la idea de la juventud eterna.
No es éste un dato menor. Creo que la belleza, según esta perspectiva, sólo es deseable por cuanto implica juventud. Y no se limita a ello. Implica juventud prolongada por siempre, indefinida. Juventud eterna es igual a estatismo: ninguna necesidad de trascender pues la propia promesa a futuro que implica ser jóvenes nos salva de cualquier desafío por superarnos. Nunca habremos de envejecer: nunca existirá el concepto de tiempo perdido. Es el culto al hedonismo dionisiaco y orgiástico. El placer de sencillamente pastar como un cordero más. Sin tener que enfrentar el miedo enorme de trascender.
Dorian Gray y Elizabeth se obsesionan por la prolongación indefinida de la juventud porque entienden que representa belleza. La misma como creadora de admiración y envidia. La belleza como eso que gratuitamente nos convierte en centro de atención, sin mayores meritos que la herencia. Sin mayor esfuerzo que simplemente soportarla. Ser reconocido por una virtud de la cual uno no es artífice.
Entiendo al thymos como la base de la lucha por el reconocimiento en tanto que el hombre quiere que se le reconozca como ser humano en razón de que es un individuo que tiene valor y dignidad. Wilde a través del genial Lord Henry nos asegura que la belleza cautiva por ser algo divino. Celebro aquella afirmación y agrego: es divina en cuanto es ajena al campo de la voluntad humana. Por ello es comprensible que seres aterrados o superados por miedos a la responsabilidad que implica vivir decidan aferrarse al sueño de la juventud eterna. Es el “lo mejor está por venir” que nunca trocará en presente continuo o pretérito.
Desde la perspectiva Sartrista es revelador entender que aquel deseo es esencialmente el de ser siempre niños: irresponsables, gratuitamente centros de atención, receptores de amor, déspotas en cada capricho. En definitiva, Dorian y Elizabeth descubren que el precio de su belleza eterna es la muerte de otros, el propio vacío existencial y finalmente la muerte.
7.6.05
El poder de la palabra
Hechos de los apostoles
Capítulo 20
Versiculos 7, 8 y 9
7. El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.
8. Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos;
9. y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuando Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto.
De haber un Dios, seguramente ha de tener sentido del humor.
Capítulo 20
Versiculos 7, 8 y 9
7. El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.
8. Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos;
9. y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuando Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto.
De haber un Dios, seguramente ha de tener sentido del humor.
5.6.05
Encender y avivar la augusta imaginación
"...la senda misteriosa, extensa y estrecha, la ausencia de sol en el cielo, el tremendo frío y lo extraño y sombrío de todo aquello no impresionó para nada al hombre. Y no porque estuviese acostumbrado a ello. Era un recién llegado a la región, un chchaquo, y ése era su primer invierno. Lo que le pasaba era que carecía de imaginación. Era veloz y agudo en las cosas de la vida, pero sólo en las cosas de la vida y no en sus significados. Veinticinco grados bajo cero equivalían a un frío desagradable, pero nada más. Este hecho no lo llevaba a meditar acerca de su fragilidad en tanto criatura de temperatura, ni sobre la vulnerabilidad del hombre en general, capaz de vivir sólo dentro de ciertos estrechos límites de frío y calor, y a partir de allí no lo conducía al campo conjetural de la inmortalidad y al papel del hombre en el universo. Veinticinco grados bajo cero significaban para él la mordedura de la helada que hacía doler, y de la que había que protegerse usando mitones, orejeras, mocasines abrigados y calcetines gruesos.
Veinticinco grados bajo cero eran para él ni más ni menos que veinticinco grados bajo cero. Que pudiese significar algo más que eso era un pensamiento que jamás había tenido cabida en su mente."
Fragmento de Encender un fuego
Jack London
La imaginación es sin dudas una hermosa virtud, y no sólo eso, creo que es la puerta de entrada a una mayor humanidad, a profundizar aún más en aquello que nos hace "divinos", trascendentales, o en términos llanos, distintos a los seres del reino animal y vegetal. La racionalidad privada de imaginación se me antoja tal desperdicio como un planeta con agua, temperaturas propicias para que el estado de la misma sea principalmente líquido y luz solar en cantidad ni excesiva ni insuficiente, pero aún así planeta estéril, sin ninguna forma de vida que lo habite.
En general, la imaginación abundante en una persona no tardará en convertirla a ésta en soñadora independientemente de lo que exteriorice en sociedad pues no siempre uno facilita a otros ver eso que se guarda para su intimidad. Muchas veces porque dicha esencia, la de ser soñador, es vivida en dualidad: como un tesoro hermoso y preciado, y como una debilidad avergonzante.
Es la imaginación un tesoro porque nos faculta para desligarnos de lo "real", calificación que se le asigna paradojalmente al evaluarse lo "real" en términos subjetivos y por tanto proclives a carecer de realidad en el sentido de verdad absoluta. Pues esos términos subjetivos son por un lado, nuestra apreciación de la realidad a través de nuestros sentidos (¿quién nos dice que es real lo que vemos, oímos, gustamos, etc?) y por otro, la observación empírica del causa-efecto que es el mayor sustento de quienes se enorgullecen de ser realistas. Observación empírica y limitada, señores, ergo subjetiva. Pues sabemos que factores ajenos a nuestra observación por trascendernos en términos temporales o por desconocimiento (o lo que en este caso es lo mismo, el no-conocimiento de la existencia de los mismos) pueden alterar y transformar en errado cualquier juicio que emitiéramos. Amé a Córtazar por jugar con esto constantemente en cuentos como "La noche boca arriba" o en la novela "62: Modelo para armar". ¡Vamos! Que con mayor sencillez es lo que pretende todo aceptable policial o thriller.
Por tanto, me parece un tanto obvio que todo realista no es sino un reduccionista, alguien que toma la porción de la verdadera realidad que está a su alcance para entenderla y/o manipularla. Por el contrario, la imaginación que nos convierte en soñadores no conoce límites. Y al desligarnos de la esclavitud de los sentidos y de la conjunción espacio tiempo, somos cuasi divinos, o divinos al fin, navegando por universos de percepción ricos, donde verdades ocultas son develadas, donde hermosos ideales son atestiguados, donde podemos encontrarnos con cualquier afecto, con cualquier idea, con cualquier sensación, con cualquier recuerdo, y a la vez podemos jugar con los mismos.
Sostenía anteriormente que la imaginación muchas veces es vivida como una debilidad avergonzante. ¿¡Qué clase de crimen es ése?! ¿Dónde está lo avergonzante en la voluntad augusta de conocer otras posibles realidades? ¿No es ese acaso el espíritu que conduce a la voluntad de progreso? Para autómatas están las máquinas, los objetos arrojados al vacío, o presos del accionar de la inercia, la fuerza de gravedad o los instintos. ¿Avergonzarnos de aquello que nos diferencia de una computadora o un animal? ¿No les parece una locura? Obviamente, y hay que señalarlo porque nunca falta quién lo señale cuando está dicho tácitamente, los extremos son odiosos. Vivir mirando hacia adentro sin comprometerse jamás con la vida no es una opción viable, sino, y sólo en casos respetables, una etapa necesaria en algunos casos.
No es mi ánimo el de menospreciar ni desprestigiar tontamente, pero no creo que la imaginación pase por el tamaño de los sables láser, mayores y mejores explosiones o variedad de elfos y trolls. Eso sería limitarnos tan sólo a lo superficial. De películas hermosas como Cinema Paradiso, Belleza Americana, Amelie, El gran Pez y Buscando nunca jamás rescaté un mensaje que siempre me acompaña como la mayor enseñanza que mis viejos de forma reiterada y en cada ejemplo de vida me han obsequiado: la importancia de vivir al mundo con ojos de niño a la vez que disfrutamos de la belleza de todas aquellas pequeñas cosas.
Veinticinco grados bajo cero eran para él ni más ni menos que veinticinco grados bajo cero. Que pudiese significar algo más que eso era un pensamiento que jamás había tenido cabida en su mente."
Fragmento de Encender un fuego
Jack London
La imaginación es sin dudas una hermosa virtud, y no sólo eso, creo que es la puerta de entrada a una mayor humanidad, a profundizar aún más en aquello que nos hace "divinos", trascendentales, o en términos llanos, distintos a los seres del reino animal y vegetal. La racionalidad privada de imaginación se me antoja tal desperdicio como un planeta con agua, temperaturas propicias para que el estado de la misma sea principalmente líquido y luz solar en cantidad ni excesiva ni insuficiente, pero aún así planeta estéril, sin ninguna forma de vida que lo habite.
En general, la imaginación abundante en una persona no tardará en convertirla a ésta en soñadora independientemente de lo que exteriorice en sociedad pues no siempre uno facilita a otros ver eso que se guarda para su intimidad. Muchas veces porque dicha esencia, la de ser soñador, es vivida en dualidad: como un tesoro hermoso y preciado, y como una debilidad avergonzante.
Es la imaginación un tesoro porque nos faculta para desligarnos de lo "real", calificación que se le asigna paradojalmente al evaluarse lo "real" en términos subjetivos y por tanto proclives a carecer de realidad en el sentido de verdad absoluta. Pues esos términos subjetivos son por un lado, nuestra apreciación de la realidad a través de nuestros sentidos (¿quién nos dice que es real lo que vemos, oímos, gustamos, etc?) y por otro, la observación empírica del causa-efecto que es el mayor sustento de quienes se enorgullecen de ser realistas. Observación empírica y limitada, señores, ergo subjetiva. Pues sabemos que factores ajenos a nuestra observación por trascendernos en términos temporales o por desconocimiento (o lo que en este caso es lo mismo, el no-conocimiento de la existencia de los mismos) pueden alterar y transformar en errado cualquier juicio que emitiéramos. Amé a Córtazar por jugar con esto constantemente en cuentos como "La noche boca arriba" o en la novela "62: Modelo para armar". ¡Vamos! Que con mayor sencillez es lo que pretende todo aceptable policial o thriller.
Por tanto, me parece un tanto obvio que todo realista no es sino un reduccionista, alguien que toma la porción de la verdadera realidad que está a su alcance para entenderla y/o manipularla. Por el contrario, la imaginación que nos convierte en soñadores no conoce límites. Y al desligarnos de la esclavitud de los sentidos y de la conjunción espacio tiempo, somos cuasi divinos, o divinos al fin, navegando por universos de percepción ricos, donde verdades ocultas son develadas, donde hermosos ideales son atestiguados, donde podemos encontrarnos con cualquier afecto, con cualquier idea, con cualquier sensación, con cualquier recuerdo, y a la vez podemos jugar con los mismos.
Sostenía anteriormente que la imaginación muchas veces es vivida como una debilidad avergonzante. ¿¡Qué clase de crimen es ése?! ¿Dónde está lo avergonzante en la voluntad augusta de conocer otras posibles realidades? ¿No es ese acaso el espíritu que conduce a la voluntad de progreso? Para autómatas están las máquinas, los objetos arrojados al vacío, o presos del accionar de la inercia, la fuerza de gravedad o los instintos. ¿Avergonzarnos de aquello que nos diferencia de una computadora o un animal? ¿No les parece una locura? Obviamente, y hay que señalarlo porque nunca falta quién lo señale cuando está dicho tácitamente, los extremos son odiosos. Vivir mirando hacia adentro sin comprometerse jamás con la vida no es una opción viable, sino, y sólo en casos respetables, una etapa necesaria en algunos casos.
No es mi ánimo el de menospreciar ni desprestigiar tontamente, pero no creo que la imaginación pase por el tamaño de los sables láser, mayores y mejores explosiones o variedad de elfos y trolls. Eso sería limitarnos tan sólo a lo superficial. De películas hermosas como Cinema Paradiso, Belleza Americana, Amelie, El gran Pez y Buscando nunca jamás rescaté un mensaje que siempre me acompaña como la mayor enseñanza que mis viejos de forma reiterada y en cada ejemplo de vida me han obsequiado: la importancia de vivir al mundo con ojos de niño a la vez que disfrutamos de la belleza de todas aquellas pequeñas cosas.
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