Hay un momento sublime y orgásmico - de un placer que trasciende lo físico pero a la vez lo involucra - el cuál consiste en la vislumbración de aquella idea que rumiabamos hace tiempo, quizás desde siempre, y con la cual no dabamos, quizás por incapacidad, quizás por confundirla con un múltiple número de otras ideas y preocupaciones. Lo cierto es que este "alumbramiento" es lo mismo placentero cuando uno lo hace por su cuenta que cuando viene de ser su instigador alguien a través de un texto. Una vez aprehendido, esos conceptos pueden luego parecernos tan familiares y sencillos, que nos sorprendemos al recordar nuestra vida sin haberlos manejado ni dominado, sin que nos hubieren pertenecido.
A continuación transcribo un texto que me regaló una sonrisa y alumbró el por qué de ciertas características que siento muy mías.
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«...Déjese a esto cuanto tiene de innegable exageración. Se trata precisamente de exagerar, puesto que se trata de comprender. La plena comprensión comienza por reducir a conceptos o, lo que es lo mismo, a palabras la irreductible realidad. Todo concepto es por su naturaleza una exageración y, en ese sentido, una falsificación. Al pensar dislocamos lo real, lo extremamos y exorbitamos. Pero esta violencia que le hacemos nos permite inyectarle luz y tornarlo comprensible. Frente a las cosas fabricamos modelos excesivos que nos sirven para entendernos a nosotros mismos en nuestro trato con ellas. ¿No es grotesca la representación topográfica de una tierra? Y, sin embargo, nos sirve el mapa para caminar seguros por ella. Este carácter de ficción que tiene el concepto, esta su consciente falsedad es su virtud mayor. Quien no perciba la ironía nativa de todas nuestras ideas que renuncie al ejercicio del intelecto. La exageración es el momento de creación que tiene el pensamiento. En él inventamos un mundo exacerbado, esquemático, compuesto de gritos - todo hombre es grito, mito, leyenda - pero lleno de dramática claridad. La verdad resulta cuando al trasluz de ese mundo ficticio miramos la realidad. Nos basta entonces con restar nuestra propia exageración.»
José Ortega y Gasset
Fragmento extraído de La Pampa... promesas
5 comentarios:
Sin el concepto, ¿qué hubiese sido de este mundo? Plegarias, razonamientos, lenguaje; plena comunicación para los hombres buscando la esencia de su existencia, pretendiendo capturarla, tratando de encontrar su ser y estar que justifique su paso por el universo.
Los conceptos son algo ficticio. Algunos dirán que no son. Otros, simplemente, que se tratan de una manera de aprehender algo, pero no "el algo" mismo. Sea como fuera, gracias al concepto vos te expresaste y gracias al concepto yo te estoy escribiendo este mensaje.
¿Sabés Adrianófanes? Creo que con este texto buscaba alumbrar algo algo que tenemos en común vos y yo, y otros cuantos. En serio.
La construcción de esquemas conceptuales para entender, sí. Pero además, que aquello que enciende nuestras afecciones, nuestras pasiones, es la necesidad de entender. Un abrazo.
increíble..
saussure dice que necesitamos de la lengua para unir una amsa amorfa y confusa que son las ideas; esto desde la teoría. Desde lo profundo de nosotros, Ortega y Gasset dice que lo exacerbamos, lo agigantamos, lo mostramos enorme, yo creo, que para hacer que el otro lo sienta, tal y como lo sentimos nosotros, de manera tal que salga de la linealidad de las palabras y se convierta en sentimiento formado y repetido en el lector.
=)
Besos!
Que texto más interesante, no lo conocía la verdad.
Pero igualmente me gustó lo que pusiste al principio, de esas pequeñas victorias que tenemos al "alumbrarnos" con algun simple descrubirmiento, con algo que sorprende a nuestra razón por no haber sido pensado por nosotros antes.
Nos sentimos como creadoras en conjunto del conocimiento, aunque esto ya haya sido planteado por otros y en el transcurso de nuestros estudios podamos confirmar esa premisa, sin embargo la sorpresa y la alegría se sentir que podemos reconocer, al igual que muchos otros, esto que le llamamos mundo, es maravilloso.
Es sentirnos niños de nuevo y volver a conocer todo de nuevo con ese asombro mágico e inocente de los más pequeños.
Como siempre un gusto
Besos
«...así también los conceptos, con su rigidez y brusca delimitación, por muy sutilmente que se los quiera fraccionar mediante una definición más precisa, siguen siendo incapaces de alcanzar las sutiles modificaciones de lo intuitivo...»
Fragmento extraído de El Mundo como Voluntad y Representación
Arthur Schopenhauer
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