Habiéndo aceptado la invitación de Crub me dispongo entonces a enumerar 5 hábitos extraños o distintivos personales.
Extraño hábito Nº 1: No sé por qué razón sino por pereza, pero aceptada ya como una tradición ancestral o un dogma, un mate dura lo que un termo. Jamás cambio la yerba antes de que se termine el termo, y si el precio de eso son unos mates horriblemente lavados, ese es el castigo por no haberlos hecho durar lo que corresponde. Es algo así como un hábito pedagógico.
Extraño hábito Nº 2: Éste es más bien un hábito negativo, pues es un hábito que consiste en un no hacer; y este omitir una acción se refiere a mi no-mirar televisión. Sí, ya lo sé. Pensarás "que trucho tu hábito". Pero bueno, es real. Es un hábito en mi el no mirar televisión. Y hasta donde tengo entendido, eso es extraño. Es más, ni siquiera tengo uno. Podemos sumar a la lista mi aprehensión por el celular, al cual hasta el día de hoy me he resistido.
Extraño hábito Nº 3: Ya para esta altura habrás de suponerte que suelo estar sentado frente a la mesa de la cocina escuchando a José Larralde, vestido con las alpargatas, la bombacha y la camisa o la remera polo mateando todo el día, procurando que no se me lave el mate o sufriendo mi impericia. Sorpresa, pero eso no es regularmente lo que sucede. Mi extraño hábito número tres es mi habilidad olímpica para desubicarme. Mi ciclotimia facilita las cosas, y en aquellos momentos en los cuales estoy cansado o con sueño, suelo convertirme en un payasito o en el mayor de los caraculicos, no olvidandome nunca de ser denso. Por suerte suelo rodearme de gente paciente.
Extraño hábito Nº 4: En mi infancia solía partir las galletitas y arrojarlas en el café con leche, para luego comerlas con cucharita. Evolucioné, y hoy, cada vez que me llevo un alimento a la boca, especialmente en la merienda o el desayuno, lo humedezco inmediatamente con el café o el té, para facilitar así la masticación. Sí, soy un vago. Pero juro que así es más rico.
Extraño hábito Nº 5: Tengo una conducta compulsiva que consiste en la compra de libros y adquisición de música en mp3 en cantidades tales que dificilmente puedo llegar a dedicarles el tiempo que se merecen. No poco tiene que ver en esto mi ansiedad. Sin embargo, es un hábito que si bien no tan extraño, quizás si un poco en el grado en que lo llevo a cabo. Soy un consumista más. Comprar libros no me hace más sabio, pero algo en mi inconsciente cree que con eso alcanza.
Habiendo cumplido con lo pedido, invito a 5 personas a realizar el inventario de 5 hábitos extraños, para que ellos sirvan de un nuevo eslabón a la cadena: los invitados son Alicia, Casandra, el ausente (seguramente vacacionando) Sergio, la estimada Principio y finalmente Renata.
Extraño hábito Nº 1: No sé por qué razón sino por pereza, pero aceptada ya como una tradición ancestral o un dogma, un mate dura lo que un termo. Jamás cambio la yerba antes de que se termine el termo, y si el precio de eso son unos mates horriblemente lavados, ese es el castigo por no haberlos hecho durar lo que corresponde. Es algo así como un hábito pedagógico.
Extraño hábito Nº 2: Éste es más bien un hábito negativo, pues es un hábito que consiste en un no hacer; y este omitir una acción se refiere a mi no-mirar televisión. Sí, ya lo sé. Pensarás "que trucho tu hábito". Pero bueno, es real. Es un hábito en mi el no mirar televisión. Y hasta donde tengo entendido, eso es extraño. Es más, ni siquiera tengo uno. Podemos sumar a la lista mi aprehensión por el celular, al cual hasta el día de hoy me he resistido.
Extraño hábito Nº 3: Ya para esta altura habrás de suponerte que suelo estar sentado frente a la mesa de la cocina escuchando a José Larralde, vestido con las alpargatas, la bombacha y la camisa o la remera polo mateando todo el día, procurando que no se me lave el mate o sufriendo mi impericia. Sorpresa, pero eso no es regularmente lo que sucede. Mi extraño hábito número tres es mi habilidad olímpica para desubicarme. Mi ciclotimia facilita las cosas, y en aquellos momentos en los cuales estoy cansado o con sueño, suelo convertirme en un payasito o en el mayor de los caraculicos, no olvidandome nunca de ser denso. Por suerte suelo rodearme de gente paciente.
Extraño hábito Nº 4: En mi infancia solía partir las galletitas y arrojarlas en el café con leche, para luego comerlas con cucharita. Evolucioné, y hoy, cada vez que me llevo un alimento a la boca, especialmente en la merienda o el desayuno, lo humedezco inmediatamente con el café o el té, para facilitar así la masticación. Sí, soy un vago. Pero juro que así es más rico.
Extraño hábito Nº 5: Tengo una conducta compulsiva que consiste en la compra de libros y adquisición de música en mp3 en cantidades tales que dificilmente puedo llegar a dedicarles el tiempo que se merecen. No poco tiene que ver en esto mi ansiedad. Sin embargo, es un hábito que si bien no tan extraño, quizás si un poco en el grado en que lo llevo a cabo. Soy un consumista más. Comprar libros no me hace más sabio, pero algo en mi inconsciente cree que con eso alcanza.
Habiendo cumplido con lo pedido, invito a 5 personas a realizar el inventario de 5 hábitos extraños, para que ellos sirvan de un nuevo eslabón a la cadena: los invitados son Alicia, Casandra, el ausente (seguramente vacacionando) Sergio, la estimada Principio y finalmente Renata.
13 comentarios:
Hábito Extraño Nº 1: Ir haciendo videos musicales por la vida, lo mejor es cuando voy en el colectivo y la ventana refleja mi imágen y me veo toda concentrada poniendo cara, cantando... me da mucha risa, asique me imagino lo que debe ser para los que me ven...
Hábito extraño Nº 2: Subrayo los libros, hago comentarios a los costados, dibujos; porque los releo casi compulsivamente después de un tiempo y me divierte reelerme a mi también...
Hábito extraño Nº 3: No uso reloj pulsera, los detesto, por cuestiones obvias necesito ubicarme en tiempo y espacio, para este fin utilizo mi cel. (cuando no me lo olvido o lo pierdo en algún rincón de esta ciudad) sino mala leche, llegaré tarde o muy temprano.
Hábito extraño Nº 4: Cuando estoy muy concentrada me muerdo el labio inferior o me toco el pelo. ah! cuando tengo sueño tambien me toco el pelo o la parte de adentro del brazo...o me gusta que me toquen los pies...me pone en estado Zen, creo que el hábito en realidad sería Tocarme, pero soy conservadora, y me da cosa gritarlo a los cuatro vientos!! :P
Y por último pero no menos importante...hábito extraño Nº 5: Reirme exageradamente cuando estoy nerviosa o decir lo que pienso en el momento que tendria que pensar lo que digo!! Y encima estando completamente sobria...
Podría seguir enumerando, soy una tipa extraña...:P
Qué Difícil rankear..tengo varios....pero mejor que sean tres así no evidenciamos posibles alteraciones psíquicas...
Hábito Número Uno: no destapo botellas con tapa a rosca, ya he dicho que la ruptura entre el plastiquito y la tapa me produce cierta sensación extraña, lejos de ser buena.
Hábito Número Dos: barro pero no junto la basura...hasta que me es imposible entrar a la cocina sin patear algún motículo pequeño de tierra, o hasta que algún amigo solidario realiza dicha tarea por mi....
Hábito Número Tres: para comer fruta, el principal requisito es que no tenga cáscara....esto incluye por ejemplo...uvas...si..a las uvas también les saco la cáscara...
Hábito Número Cuatro: las luces....necesariamente en mi casa deben estar, por lo menos, el 80% de las luces encedidas....comenzando por la del baño...prendo la luz antes de cruzar la puerta....
Hábito Número Cinco: me cuesta mucho mantener una conversación con alguien a quién conozco poco, según mi psicóloga....las deliro...a veces se me desvía el límite de la imaginación parece ;)
Saludos Niño....
Cómo me estoy riendo con esto de los habitos extraños!!!
Tambien a mi Crub me pasó la posta y tambien yo les dejé mis rarezas en su blog al mejor estilo de tus elegidas.
Saludos.
Otra vez por acá, acabo de leer tus comentarios en mi blog y pasaba a decirte que ya he anotado el libro que me recomendás, voy a buscarlo, muchisimas gracias!
Grande, Leopoldo!!!
Primero, gracias por recoger el guante. Segundo, felicitaciones por la respuesta que tuviste de tus invitadas.
La verdad: lo de las galletitas remojadas en el café a mi me fascina, en especial las vainillas.
Un gran abrazo!!!
Me hiciste reir, yo también humedezco todo en el café con leche... ;)
con más dedicación paso a hacer leña del árbol caído y luego lo propio en mi batiblog.
Un beso, y gracias por pensar que tengo 5 hábitos extraños y no muchos más.
y yo..vine un dia y te lei,pero nada dije..al dia siguiente, pasas vos por mi blog...dije: Que raro!! pero no, seguramente tendras alguno de esos programitas que dicen quien paso. :P
que importa,no?
saludos!!!!!
Qué gracioso. No tengo ningún programita. A tu sitio llegué desde el de Aye. Y al de Aye llegué desde el de Crub. Igualmente lo que dije es posta. Me encantó lo que ví.
Leopoldo tiene un sexto sentido, es un caballero del zodiaco, no le creas lo que dice.
Acabo de comprar El existencialismo..." y ya que estaba me compré tambien La Resistencia de Sabato y Bestiario de Cortázar, que lo tenia y lo perdí hace muuuucho mucho, me voy a dar una panzada!!
Pero empiezo por tu recomendación, despues te cuento.
Saludos y gracias otra vez.
Me sucede algo muy muy parecido con el hábito 5, colecciono libros y siempre quiero nuevos, aunque tenga una lista larguísima esperandome que los lea...
Con los mp3 me pasa igual, tengo muchísima música y es más que probable que no haya escuchado todo lo que tengo...
Dudo que nos alcance todo el tiempo de nuestra vida para leer y escuchar absolutamente todo lo que queramos leer y escuchar, pero seguramente que lo que tengamos a nuestro alcance, va a ser porque lo elegimos.
=)
Saludos!!!
Yo también picaba las masitas criollitas y las metía en el té. Era una sopa.
Y bastante asquerosa.
Lo mejor es mojar en el té (de frutilla) las boca de dama. O en su defectos, las pepas.
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