Lucy Honeychurch: I have to go. They trust me.
Mr. Emerson: Why should they, when you deceived everyone,
including yourself?
Somos constructores de significados.
Construimos significados de la percepción de esa múltiple realidad fragmentada que nos azota como el viento, nos empapa como el agua, nos quema como el fuego. Mejor sería decir acaso que sentimos que nos azota, sentimos que nos empapa y sentimos que nos quema. Tal y como al despertar de nuestros sueños, al recordar, es decir, luego de preguntar y respondernos ese donde estoy - estás acá - y dedicarnos a recordar un de donde vengo, no podemos evitar otorgarle sentido a imágenes y sensaciones anárquicas e inconexas, de forma tal que ahora son articuladas. De esa maraña de elementos que se contradicen y que viola el orden - la esclavitud - impuesto por la ley de causalidad, lógica articuladora del tiempo y el espacio, tiempo y espacio que en el sueño son caprichosos, de esa multiplicidad de elementos a la cual aplicamos al recordar un antes y un después y con la temporalidad también una vinculación de causa y efecto, obtenemos una reconstrucción del sueño todo lo articulada, todo lo cerrada, todo lo nítida posible. Y en ella se expresa el significado.
Construimos significados de la percepción de esa múltiple realidad fragmentada que nos azota como el viento, nos empapa como el agua, nos quema como el fuego. Mejor sería decir acaso que sentimos que nos azota, sentimos que nos empapa y sentimos que nos quema. Tal y como al despertar de nuestros sueños, al recordar, es decir, luego de preguntar y respondernos ese donde estoy - estás acá - y dedicarnos a recordar un de donde vengo, no podemos evitar otorgarle sentido a imágenes y sensaciones anárquicas e inconexas, de forma tal que ahora son articuladas. De esa maraña de elementos que se contradicen y que viola el orden - la esclavitud - impuesto por la ley de causalidad, lógica articuladora del tiempo y el espacio, tiempo y espacio que en el sueño son caprichosos, de esa multiplicidad de elementos a la cual aplicamos al recordar un antes y un después y con la temporalidad también una vinculación de causa y efecto, obtenemos una reconstrucción del sueño todo lo articulada, todo lo cerrada, todo lo nítida posible. Y en ella se expresa el significado.
En cierto sentido, los sueños se convierten en la clave para entender aquella otra instancia que es la vigilia - ¿sinónimo excluyente de vida? - pues ellos expresan claramente cómo nos comportamos ante "realidades" que se nos presentan y como consecuencia la construcción - o deformación - que se da entre el objeto conocido y el sujeto que conoce. Así como el sujeto está atado a sus sentidos, a sus vías de percibir el objeto conocido, a sus limitaciones temporo espaciales y de tipo sensibles - cualitativas y cuantitativas - que le vedan la omnisciencia, así el sujeto interpreta su pasado. ¡Y vaya importante papel el del pasado del sujeto! La respuesta al "¿de donde vengo?" que surge desde el presente e impacta en el futuro es aquella que condiciona toda respuesta a la pregunta "¿quién soy?". No se "es" sin pasado, sea el que fuere, y al ser, por obra de la interpretación - construcción - del pasado, respondo a la pregunta "¿hacia donde voy?". Entonces, este obsesivo indexador que es el sujeto, como un frenetico e incansable bibliotecario, al encontrarse con aquello objetivo que percibimos a través de las vías propias - sentidos y razón - que por sus naturalezas "subjetivizan" la realidad - lo objetivo - decide no sólo qué es lo que percibimos, cómo denominarlo, cómo entenderlo, sino aún más importante, cuál es su importancia. La memoria, presupuesto indispensable para la construcción del pasado, es el depósito de aquello que el sujeto consideró importante conservar.
Este articulado proceso, complejo y dinámico, cuenta con numerosas instancias que se retroalimentan, donde la subjetividad condiciona qué es lo que percibimos y ante lo percibido, qué es lo importante de acuerdo a quién es el individuo, pregunta que encuentra su respuesta en el pasado, pasado que no nace sino de la interpretación subjetiva de aquello alojado en la propia memoria - la cual es dinámica y así como salvó elementos antes, ahora puede desecharlos, tanto como puede crear con respecto a un fin específico recuerdos falsos.
La importancia relativa de lo que nos sucede, límite que nos prohibe el conocimiento pleno pero que nos salva de la nada, es condicionada en fuerte medida por dos aspectos importantísimos en el ser humano: nuestros valores y nuestra sensibilidad.
Los valores, lejos de ser algo a priori, son tales al individuo por cuanto construcción empírica, construcción social. Son mamados, internalizados en el proceso de aprendizaje. Y determinarán de qué forma se parará el sujeto ante el mundo, crítico de qué ha de ser, cuáles serán sus obstáculos.
La sensibilidad, recelosa de toda universalidad, es la que determina el grado de impacto que tendrá lo externo en el sujeto. El impacto variará de acuerdo al tipo de eso que impacta - qué es aquello que impacta - y el estado o la madurez del sujeto.
Pero todo esto no venía a cuenta de nada.
Lo que me preguntaba teniendo en cuenta todo lo desarrollado hasta aquí, aquello a lo cual aún busco respuesta es a qué debe uno pensar de aquellas situaciones en las cuales los sujetos modifican abusiva y compulsivamente su pasado para encontrar paz en un presente, suprimiendo realidades, negando realidades. ¿Es sano o es correcto hacer eso? ¿No es peligroso? ¿No es injusto? ¿No es escapar y por ello propio de cobardes? ¿Es escapar propio de cobardes? Así como para Sócrates el injusto cura su alma a través del castigo y por tanto éste es beneficioso, creo que preferiría ser odiado por algo que pasó a no serlo a raíz de una ficción. La verdadera redención está en el fuego. No en las flores de plástico.

2 comentarios:
Muy buena tu reflexión.
mesa de café, cafecito recién servido y humeanado, vasito de agua, un sobrecito de azúcar sacudiéndose en mi mano.
Y la charla dando vueltas.
Hay tanta tela para cortar en todo lo que estás pensando que no sé ni por dónde empezar.
Uno es uno y lo que le ha pasado, cómo se ha roto y reconstruido una y mil veces, yo no puedo tildar de cobarde a nadie si ha hecho eso, es seguro que no ha podido hacer otra cosa.
Yo creo que uno vaya donde vaya se va con todo lo que ha vivido y con lo que le queda por vivir.
A esta altura de mi vida conozco tantas vidas y tantas formas de enfrentar la existencia que no sé cual es la mejor, creo que cada uno le encuentra la vuelta a la propia vida desde donde le toca vivir y asi muchos se van pensando que soldado que huye sirve para otra guerra y otros se quedan flagelándose o consumiéndose en sus infiernos, o modificando o aceptando, o contemplando o disfrutando o disfrazando o ...-mil maneras de vivir- lo que les toca.
Mucho tiene que ver en esto la mirada que tengas de las cosas.
Un beso, su café delicioso como siempre, me quedaría charlando con Ud. pero me espera una familia y el almuerzo del domingo manda, asi que le dejo un abrazo grande y nos leemos.
"...y otros se quedan flagelándose o consumiéndose en sus infiernos, o modificando o aceptando, o contemplando o disfrutando o disfrazando o ...-mil maneras de vivir- lo que les toca."
..ajá, pero la mayoría de las veces , uno no vive lo que le toca sino lo que se busca de alguna u otra manera. A uno no le pasan cosas pasivamente, no es el hombre artífice de su destino acaso?
No sé...quizá me equivoque.
Buen Blog.
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