24.9.06

Roze Perzikbomen

Vincent Van Gogh me gusta por distintas razones. No sólo por la expresividad de sus cuadros, ni por los motivos sobre los cuales trabaja. No es tampoco tan sólo por la elección de colores donde predominan los amarillos y azules. Reconozco que le envidio esa simpleza que logra comunicar de forma directa, pero tampoco es tan solo por eso que lo admiro. Podría señalar también que su nombre me evoca facilmente a esta tierra que ahora visito y donde tuve la suerte de vivir un año, la bella y prolija Holanda, con sus recuerdos y sus (mis) afectos. Su amor por los paisajes franceses, sí, también. Pero no. Hay algo más. Admiro de ese hombre el coraje y la determinación de ser quién fue, cómo fue. Vincent Van Gogh me recuerda siempre que uno puede y debe ser lo que es, un ser único, original, auténtico, preso de la bella facultad de poder hacer una propia interpretación del mundo. En su vida no vendió pinturas sino a su hermano, Theo, quién le proporcionó de los medios para poder dedicarse a su gran pasión. Y bajo la aflicción de la enfermedad, el rechazo por parte de algunos de sus pares por su "excentricidad", los miedos y fantasmas propios del artista, vivió y murió fiel a sí mismo. En este sentido, quiero que mi obituario sea algún día parecido al de él.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

No sé, me hace acordar a que vi en su momento una película de Vincent y era buenísima. Siempre quise volver a verla, pero no la encontré, desconozco el nombre...entonces se me complicaba.
Me alegra que hayas estado tan cerca en muchos sentidos con alguien a quien admiras.
Te mando un beso grandooote!

Bienvenido a la ciudad!Y feliz primavera!!

numaleon dijo...

Lindo post.
El arte ha conseguido lo que quería.
Grande, Van Gogh.

laura dijo...

estais en deuda conmigo.

besos,
bienvenido!

Cristian dijo...

La verdad no se mucho de Van Gogh, pero tu post ha logrado que me interese por el.
saludos.

Cinthia Dimitri dijo...

...esa foto!

Adriano dijo...

Van Gogh ha sido un grande, como varios de sus contemporáneos. Los artistas conviven de por sí con esas dualidades de no ser comprendidos y a la vez ser admirados. Hay un estilo de vida que prevalece, que está más allá de ellos mismos. El hombre trascendió por su talento y sus convicciones, por reflejar su época a partir del don que tuvo. Y aquí estamos, siglos después, hablando de él. Me pregunto cuántos habrán quedado en el camino...Digo, cuántos hombres que también hicieron lo propio y no han llegado a trascender. Un montón, seguramente...

Que febril la mirada

Twenty-something-me, luego de la sorpresa y la incredulidad, encontraría sociego en la idea de que la apertura que he vivido los últimos año...