9.12.06

Reencuentros

Una distinción muy aguda, ya realizada por los griegos, me ayuda a entender el por qué de ciertas cosas. Siempre se es antes de ser. Pues siempre la ontología subordina a la cronología.

Así, en crudo, no digo nada. Es verdad.

Se es antes de ser. Y con esto significo que hay verdades y esencias que son tales con antelación a que la concatenación de los hechos las hagan existentes a nuestros ojos. Desde esta perspectiva, el tiempo no es más que el escenario donde finalmente se manifestará aquello que necesariamente ha de ser. Pues lo que es, lo es antes del tiempo, más allá del mismo e independientemente de él. En realidad, es el tiempo el que es posterior a lo que es, quién está más acá y quién depende de lo que existe. Por eso no erran quienes aseguran que todo está escrito. Some things are meant to be. O en realidad, everything is meant to be.

Esta verdad no nos resulta del todo evidente debido a nuestras limitaciones, consecuencia lógica de nuestra finitud como sujetos cognocentes. Estamos condenados al conocimiento imperfecto, relativo, teñido de emociones. Por esta razón la experiencia humana es tan bella y angustiante, digna y dolorosa. Nuestra finitud es tragedia. Y las comedias no son sino fraccionamientos conscientes y deliberados de ésta.

Sin embargo, lo que busco señalar es lo siguiente. Muchas veces reprochamos el sinsentido que como un sopor avanza sobre las cosas. La anarquía que impera, el nihilismo que adviene. Situaciones que duelen, ausencias que angustian, el fuego interno que mengua con esporádicos estallidos que sacuden y abrasan pero no alimentan la llama, todo en el tránsito de un hambriento sin fin de deseos renovados. ¿Y qué no implica un deseo sino una insatisfacción de algún tipo?

Mi experiencia me llevó a buscar paz y armonía dentro de mí. Jugué a imitar a Dios y cual una pequeña versión de él, lograr en mi la perfección. Al no alcanzarla jamás, pretencioso de mi, entendí que quizás la perfección como tal era sencillamente perseguir a la misma de forma sostenida. Quise explorar la infinitud dentro de mi mismo para de esa forma romper con la finitud humana. Busqué cerrarme para ordenarme. Porque, ¿cómo acercarme a otros sin estar preparado? ¿Cómo acercarme a otros siendo imperfecto? Siempre los intentos fueron grandes desilusiones, perniciosos desencuentros. Y el historial de los mismos indicaba claramente que hay cosas que no se fuerzan, que las buenas intenciones no vinculan y que quizás el problema habría de radicar en mi interior. Otra vez, más profundo urgaba y con mayor ansiedad procurando dar solución al eterno problema, resolver el viejo enigma. Everything that you need is inside of you. Frase de cabecera. Pero en mi vanidad o en mi desesperación muchas veces me ví tentado a velar por mi estabilidad en el retiro del mundo, en la autosuficiencia, tomando dicha frase literalmente. Todo lo que necesito está dentro de mí. Claro, pero, ¿para qué? ¿Todo lo que necesito para qué? Para estar bien seguramente. Pero olvidé preguntarme cómo estoy bien, asumiendo lo evidente de la respuesta. ¿Estoy bien en la soledad? ¿Estoy bien con el otro? ¿Estoy bien en el otro? A veces me sentía inclinado a pensar que en la soledad todo dependía de mí y las desestabilizaciones o desencuentros eran por ello menos probables pero, ¿puedo estar bien en la soledad? Everything that you need is inside of you repetía la voz monóacorde y porfíada. Y algo en mí sabía que eso era cierto. Sin embargo...

Hay cosas que son antes de ser, decía. ¿Pero qué hacer cuando percibís que el tiempo se te consume y sentís trágicamente que no sos? ¿Cómo excusarse ante uno mismo cuando uno no sabe realmente quién o qué es? ¿Cómo lograr ser? ¿Cómo lograr encontrarse con uno mismo?

Las cosas son antes de ser. Las cosas son antes de ser en el tiempo. Experimentan siempre una tensión hacia su perfección. Y hacía allí irresistiblemente son conducidas. Entonces, al reconocer esos ojos hacia los cuales te sentís con celeridad impulsado a sumergirte, al desear con contundente e irrevocable afán la fusión con ellos, para ser en ellos, entonces entendés que lo divino no está en vos, sino que lo divino está entre vos y ella. Entendés que sos para el otro o no sos. Sos en tu vinculación con lo externo a vos, o no sos. Sos en el amor, en el afecto, en la concertación de las voluntades, o no sos. Sos en tus roles, en tus relaciones, en tu diálogo, o no sos. Everything that you need is inside of you. Y estar bien es posible cuando destinás todo eso en tu interior para vincularte con el otro. Cuando apostas por abrirte. Cuando renuncias un poco a tu individualidad para dar nacimiento a una individualidad compartida. Sos al ser hijo, padre, novio, amigo, hermano, anfitrión, artista, laburante, compañero. Sos al ser para el otro, responsablemente, con amor. Sos al amar.

Se es antes de ser. La chispa divina es y está en todo. La chispa divina está entre vos y yo. Por eso nos reconocemos. Por eso nos despersonalizamos en el amor y a la vez, somos heroes, cual un dios griego. Por eso uno puede amar desde siempre y para siempre. Por eso uno es multitudes, en sus vinculos con el mundo. Por eso la aceptación es sabia y el amor irresistible. Por eso amarte es reencontrarnos, reencontrarme. Somos antes de ser y ya no podremos nunca no ser.

1 comentario:

mi otro yo dijo...

Que manera romantica de declarte ser ya siendo desde antes.
Tu forma de hablar de esa forma de amar siendo me gusto. Me gusta que seas y digas.

Te dejo un beso

Que febril la mirada

Twenty-something-me, luego de la sorpresa y la incredulidad, encontraría sociego en la idea de que la apertura que he vivido los últimos año...