Todo está dado para que estés satisfecho, en apariencia. Un primer análisis de un imaginario saldo actual de tu vida indica explícitamente, en afán convincente, que no tenés de qué quejarte. Lo verdaderamente importante está ahí, alrededor tuyo, a tu alcance. ¡Si hasta por momentos desconfias de la generosidad de la vida! Sin embargo, la angustia subyace.
«Como debajo de aguas que parecen serenas y apacibles se pueden ocultar fuertes y violentas corrientes impetuosas». El tiempo se convierte en algo extremadamente denso y en él, de él, por y para él, esa náusea que te embarga y la erupción de algo que busca abrirse paso desde el interior de tu cuerpo hacia la superficie parecen brotar. El sudor corre por tu frente y reconocés en vos a un paranoico ante la mirada entre compasiva y azorada de quienes ven a un Quijote que pelea con sus molinos de viento más por seguir una estrategia que procura esquivar al tedio que por un impulso nacido del sufrimiento.
Llegaste, sí, llegaste. Pero te das cuenta que el conocimiento en sí y por sí solo no es un valor, al menos no de la forma que se te antojaba. Te das cuenta que el conocimiento no es ni siquiera un fin. Concluyes felizmente en que es sólo un medio. Y que la satisfacción de la aprehensión enciclopédica es efimerísima. Entonces sí, loco, entonces sí. La verdadera satisfacción, el motivo de verdadera algarabía no está en saber y acumular respuestas, sino en haber aprendido o descubierto cómo formular nuevas preguntas. Ahora sí la erupción es completa; nuevamente la angustia cede; uno celebra la verbalización de esa pregunta indecible e inidentificable hasta hace poco. De pronto, ese mundo insustancial - esas arenas movedizas y voraces, esa tensión que te implotaba y explotaba - encuentra en el horizonte de su existencia otra nueva estrella que orienta, que conduce, que obliga. Otra vez el mundo está en armonía, pues otra vez quién busca respuestas encontró sus preguntas.
Llegaste, sí, llegaste. Pero te das cuenta que el conocimiento en sí y por sí solo no es un valor, al menos no de la forma que se te antojaba. Te das cuenta que el conocimiento no es ni siquiera un fin. Concluyes felizmente en que es sólo un medio. Y que la satisfacción de la aprehensión enciclopédica es efimerísima. Entonces sí, loco, entonces sí. La verdadera satisfacción, el motivo de verdadera algarabía no está en saber y acumular respuestas, sino en haber aprendido o descubierto cómo formular nuevas preguntas. Ahora sí la erupción es completa; nuevamente la angustia cede; uno celebra la verbalización de esa pregunta indecible e inidentificable hasta hace poco. De pronto, ese mundo insustancial - esas arenas movedizas y voraces, esa tensión que te implotaba y explotaba - encuentra en el horizonte de su existencia otra nueva estrella que orienta, que conduce, que obliga. Otra vez el mundo está en armonía, pues otra vez quién busca respuestas encontró sus preguntas.
10 comentarios:
Por momentos tengo miedo de que soy yo quién esta escribiéndo este blog y si quisiera materilizar a Leopoldo, me vería en el espejo.
Es raro esto, particularmente porque pasan cosas en el mismo momento, de otra manera, con la misma sustancia.
No puedo decir mucho más, solo recordarte, una vez más, que esa sensación que escribís, también la escribieron en mi libro; y como siempre vuelvo a preguntarme. ¿Es eso reconfortable? ¿Cambia esto algo? No importa, lo importante es la búsqueda y los caminos
...muy bueno, estás rondando el alma de la filosofía. Ni la supresión de la angustia, ni la respuesta correcta, ni el dato exacto: en términos borgianos, descifrar el universo...
Leopoldo:
es como vos decis... un circulo de angustia, placer, angustia. Es darle de comer al león para que luego te coma la mano de nuevo, que más tarde le darás de comer.
Suele pasarme, muy apenudo, esa desesperación espasmódica de querer saber, saber, saber y convertirme en una biblioteca con patas. Pero luego, en ese mismo tiempo... en que estoy satistaciendo "ese" deseo, me doy cuenta que en vez de encontrar respuestas, como vos decís, encuentro más preguntas, y más preguntas, y es hasta frustrante no?. Pensar que quizas, no te alcance la vida para poder saber ni una milésima parte de todo lo que, efectivamente, nos gustaría.
Y bueno.. esa calecita se repite una y otra vez... y a veces es verdaderamente catatrófico, por lo menos en mi.
A veces creo, que debería comenzar a internalizar las preguntas y las posibles respuestas que ya he adquirido, y valorar ese caudal de conocimiento que viene a mi.. pero no "sobrevaluarlo" sino valorarlo, que tenga algun tipo de importancia, ya que, muchas de las veces, suelo mandarlo tan a la superficie, que pareciera que efectivamente estoy igual que el primer día que comencé esta travesia de conocimiento, que, ciertamente, no es cierto.
Entonces aparecen las paradojas, valorar lo que uno realmente sabe, pero a la vez, lidiar con la angustia/desesperación de caer en cuenta de todo lo que nos queda saber, que en definitiva es como poner en segundo plano, casi quinto planto, todo lo que sabiamos... y hacer, una especie de trabla raza.
Saludos..... y como siempre, un gusto que nos haga pensar a todos por aqui.
Calculo que es como vos decis, no es un fin, sino un camino...
Es que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin darse cuenta que la felicidad esta en subir la escarpada. Y una vez en la cima nos sentimos felices, pero insatisfechos y vamos en busca de una nueva montaña. Los "¿porque?" sin infinitos y así no lo fueran uno mismo se los inventaria.
Es como me dijiste aquella vez que el conocimiento es como una pelota, donde nosotros somos el centro, y al expanderse y obtener conocimiento surgen mil preguntas nuevas... ademas, de lo ya "aprendido", si se hilara fino, tendriamos mil ramas por explorar.
Relacionando con tu post anterior diria "el conocimiento no tiene limites" jaja...
En fin... la limitacion humana si existe, pero el hambre de conocimiento no.
Es buena paradoja.
Un abrazo.
Leí todo el post entero, y después los leí a las cuatro personas acá.
De que hablan?
Saludos, te leí en Bestiaria.
Mi amigo, el que busca encuentra :)
Me ha parecido un excelente texto que te ha brotado de las manos, de la cabeza, del alma, de los ojos, de la piel-
Me he sentido especialmente identificada en algunos pasajes.
Pasado el medio día del domingo, cuando termino de leerte, es casi un rito que tengo.
Un abrazo.
la importancia de la duda,de lo que no se sabe, de saber como no se sabe, de saber decir todo eso y mucho más, y quedarse a medio camino pero ver que hay un allá todo el tiempo.
Si, es hermoso eso...claro que sí!
Saludos desde acá P.!
En breve leeré con atención el post, pero por ahora vengo a agradecer su comment en "Retazos...". You've actually come to be my knight in shining armour ! Gracias. Muchas.
:)
Hola!
siempre es bueno tener una duda, tener una certeza absoluta puedo llegar a incomodar.
Besos
la siempre latente incógnita
de porqué cuando buscamos respuestas, son las preguntas aquellas que más satisfechos nos dejan
=)
besos preguntones!
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