
Varias de las imagenes trabajadas por Sábato en su obra me han resultado atractivas, obsesiones (ahora) propias, inducidas por él o no. Creo que dificilmente algo cale tan hondo en uno si no se está predispuesto de alguna u otra manera, no obstante. Algunas veces pienso que su obra me pertenece más a mí que a él.
Lo cierto, en todo caso, es que me fascina como imagen o recurso artístico la metáfora de la contemplación del mar y el efecto pseudo hipnótico que el mismo provoca en uno, en ese transe cuasi místico en el cual uno le mira la cara al infinito, a su devenir, a su estatismo; transe en el cual uno comprende cuan agnóstico se nos presenta ese infinito y descubre, en el ejercicio de la autoconciencia, nuestra propia y trivial finitud.
Cada tanto la recuerdo a Maria Iribarne, sentada sobre un médano observando el mar, en aquella última estadía en la estancia de su primo, momento de uno de los últimos dialogos entre ella y Castel; tampoco puedo evitar verla a Alejandra Vidal Olmos en sus recuerdos de temprana adolescencia en Mar del Plata: imaginarla desnuda y erguida, temblando de frio, mirando al infinito desafiante y con desprecio.
Cada tanto la recuerdo a Maria Iribarne, sentada sobre un médano observando el mar, en aquella última estadía en la estancia de su primo, momento de uno de los últimos dialogos entre ella y Castel; tampoco puedo evitar verla a Alejandra Vidal Olmos en sus recuerdos de temprana adolescencia en Mar del Plata: imaginarla desnuda y erguida, temblando de frio, mirando al infinito desafiante y con desprecio.
Entender al mar como fuente original de vida y como testimonio y prueba de que nuestra existencia tiene tanto de accidental como de necesaria. El mar como madre; como bella madre. Pero también como eso que activa nuestra religiosidad de forma trágica e infranqueable; pues mueve hilos invisibles y le canta a nuestro adormecido espíritu, nos acaricia el rostro en un salado rocio y nos abre el pecho, liberándonos irresistiblemente del embotamiento de nuestra conciencia, prometiéndonos un paraíso confuso pero mucho más real que cualquier vana mundanidad.
8 comentarios:
el mar tiene a Alfonsina y solo por eso es hermoso para mi.
Te dejo un beso y tu escrito, sé que merece más que mis simples palabras.
su obra dejó de pertenecerle al momento de publicarla
creo que todos los escritores son un medio, y de esa forma en otro extremo de aquello que fue creado, estamos quienes le damos vida.
Y qué bueno es eso.
Si
Besos Paul!
El mar como liberador, pero también como contenedor de todo. A mi siempre me surge una idea de totalidad, de la posibilidad y no posibilidad al mismo tiempo.
Una gigantezca masa inpenetrable en su extensión, pero que sin embargo guarda un secreto en su dimensión mas superficial. Aquella que como las pupilas, van y vienen besando a su amada, la playa, que nunca deja de dejarlo, y siempre lo está amando.
Adoro profundamente el mar.
Besos
Compartimos la misma pasión por las obsesiones de Sábato (tambien mías)
Y el mar tiene esa capacidad de llevarse todo, desde lo que le dejás escrito en la arena hasta las lágrimas que te saltan cuando mirás el horizonte y extrañás esa copla que viene desde el otro lado y te resulta tan familair como lejana.
voy a hacer lo mío: tranCe con C
pera que sigo leyendo y vuelvo a comentar
mirá te voy a perdonar la falta de ortografía, sólo porque esto que pusiste es bellísimo.
Me transporté, hacia el mar, hacia la última vez que lo ví y que sentí exactamente todo eso que decís y supe también expresarlo a mi manera.
Me encantó Leopoldo..
puede que lo vuelva a leer
=)
Besos!
.............un aroma, un sabor, un tacto, un color, una sensación. nada es real, nada es cierto. todo es duda, todo es razón, ! salvo esa certeza que nos dá el instinto de que vivimos eternamente equivocados. si, eternamente, porque el tiempo es una ilusión y la vida eterna fuera de esa mentira. moral, tiempo, realidad, verdad son categorías impuestas por nuestros miedos para minar la voluntad y dominar nuestro espíritu, ese espectro que a veces amenaza con escaparse de la cárcel que nos hemos construido y destruirlo todo a su paso, como una avalancha, como una horda de bárbaros, matando e incendiando todo a su paso, hasta dejar cenizas. re inventemos la verdad. mateémonos a nosotros mismos hasta encontrar lo esencial, reduzcámonos hasta que por fin hayamos aprendido a rumiar nuevamente........
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