En un arrojo narcista, porque en definita no hago más que prescibrir con pretensión universalista lo que en definitiva es algo que percibo como propio y que creo me define, declaro sentenciosa y taxativamente que aquel que en su foro interno, cuando baja las persianas que permiten el ingreso de estímulos externos y se retira a reflexionar no siente alternadamente tanto una inmensa felicidad y agradecimiento por lo bellos que son el mundo, la experiencia humana y las alegrías que le tocan en suerte como una gran angustia y aberración por la naturaleza humana y las injusticias que las sociedades albergan, o en otras palabras, quien no vive a flor de piel esta tensión y no se embarra en el día a día tratando de encontrar un punto de equilibrio entre la sonrisa plena, despreocupada y bienaventurada y el dolente, resentido y/o impotente llanto que se contiene ante las aberraciones que se sufren en carne propia o se atestiguan, escapa a la condición de ser humano y no debería ser llamado tal.
Carece de espíritu y en su lugar no hay nada o hay otra cosa, pero no es uno de nosotros..
2 comentarios:
Han vuelto las dialécticas! :)
Esa tensión que decís es tan fuerte a veces que nos paraliza, hacia donde ir? hacia donde sentir?
esa tensión, tal vez sea la vida? (me lo sigo preguntando...)
saludos :)
Hola Leopoldo Aitor!!!!!!!! o Aitor Leopoldo!!!!!!!
Hace tiempo me preguntaba Pabli cuando volverías a escribir....
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