6.5.05

Ser o no ser, esa es la cuestión

Chusmear Hecha la ley, hecha la trampa de José Abadi sirvió de nueva excusa para repensar y volver a asociar La Odisea, sus simbolismos, y con ella encontrar mayores méritos al augusto Ulises.
Entre las numerosas desventuras en su regreso a casa, el prudente y audaz barbudo tuvo en suerte ser retenido en la isla donde habitaba solitariamente la ninfa Calipso, cuyo nombre significa "la que oculta". La divina Calipso se enamoró de Ulises, o por lo menos quizo retenerlo, para ello ofreciéndole algo muy tentador: juventud eterna e inmortalidad. ¡Vivir como un dios junto a una hermosa deidad! Claro que esto implicaba renunciar a su intención de volver a Ítaca. Una vida de hedonismo, de placeres desmesurados, a cambio de no volver jamás a su lugar de origen. ¿Quién sabe? ¡Quizás su regreso sólo fuese para encontrarse con que Telémaco lo desconocía como padre, o que Penélope lo había reemplazado! O quizás sin ser tan fatalistas, regresaba, viviendo una hermosa primavera por un tiempo, para luego volver a la monotonía propia de esa islita que el llamaba hogar. ¿¡Comparar eso con lo que Calipso ofrecía!?
Sin dudarlo, irrevocablemente, rechazó. Rechazó durante 7 años en los cuales fue retenido a la fuerza. Y lo hizo porque renunciar a su mujer, su hijo, su vida, era renunciar a ser él, a ser Ulises. ¡Y cuan horrible puede ser eso! ¿Cuántas veces el hombre le escapa a la realidad, huyendo a refugiarse en ese mundo que Calipso ofrece donde no existen los problemas, no existen las responsabilidades, no existen las luchas? La droga y el alcohol ofrecen lo que la ninfa. Ofrecen evadir la realidad. Ofrecen un mundo de hedonismo a ultranza, ofrecen desconectarse, ofrecen placer barato... o extremadamente caro.
Además del daño irreparable ocasionado al organismo, uno renuncia a sus problemas, a la realidad percibida como grotezca, pero al hacerlo, al comprar, uno también renuncia a ser uno mismo. Y se esclaviza. Se esclaviza a su puta adicción. Se convierte en una forma impersonal de vida. Díficilmente se me ocurra una cosa más horrible que renunciar a mi individualidad y mi integridad.
Curiosamente, o siguiendo la máxima de que los clásicos son tales por la permanencia de los mismos vence el tiempo, a reflexionar problemática similar invitaba Aldous Huxley con su "Mundo feliz", donde sucedía exactamente lo mismo. Lugar donde el precio para la paz y tranquilidad no era otro que la individualidad. Más interesante aún se me presenta que con la individualidad no es suficiente en ninguno de los casos. Desaparace también la familia.
Feliz cumpleaños. La vida es crisis. La vida es dialéctica. La vida es un "doy dos pasos, retrocedo uno, para luego volver a dar dos y retroceder, and on and on and on". Aferrate de quienes te quieren. Sé vos.
Cómo los árboles entonces, a morir de pie. Que la integridad es cosa hermosa, y si bien no fácil, sí el camino más corto a sentirse bien con uno mismo.

4 comentarios:

Tina dijo...

Che que buen blog! Vine porque tas linkeado en lo de Renata, me gustño mucho el coment de el Principe de las Tinieblas: Vidal Olmos.

Un besote


Tinis

Tina dijo...

Y volvi a venir por culpa de REnata :)

BEsote

Pariz dijo...

Tina:
Vidal Olmos es un personaje que me apasiona, develandome miserias y grandezas propias, pues tristemente me siento identificado en sus enfermizas obsesiones.
Peor aún, y verdadero objeto de seducción, su hija ha sido mi mayor obsesión por mucho tiempo, y hasta quizás un ideal perseguido de mujer. La princesa y el dragón.
Muchas gracias por la visita... :P

Anónimo dijo...

...VINE A LEERLO MÁS O MENOS OBLIGADA...TAL VEZ ALGUIEN CREYÓ Q SERÍA BUENO PARA MI!...
ÍNTEGRAMENTE AGRADECIDA!( aunq termine haciendo lo contrario)

Que febril la mirada

Twenty-something-me, luego de la sorpresa y la incredulidad, encontraría sociego en la idea de que la apertura que he vivido los últimos año...