24.5.05

A la argentinidad con un palo

Tengo la suerte de ser de esos pocos argentinos que pueden diferenciar históricamente el 25 de Mayo y el 9 de Julio, sus significados, y sus marcos históricos. Muchas veces me he vanagloriado del hecho de ser patagónico, y de como mis abuelos, no mezquinos en huevos y esfuerzo, hicieron patria en tiempos en los cuales la Patagonia se encontraba aún más desértica, inhabitada y desolada que actualmente, si semejante exageración hubiese realmente existido. También orgulloso me jacto de haber participado en la bicicleteada que unió El Chalten - Puerto Santa Cruz - Río Gallegos en algo así como 9 días (Bicicleteada a los Hielos Continentales Argentinos – Febrero 1999), experiencia en donde abundaron el celeste y blanco, en prendas, paisajes, corazones y discursos.
Pero cada vez más mi nacionalismo se atibia. Cada vez menos me invade ese orgullo fanático. No siento más amor a la Argentina que el que siento por los valores que defiendo. No siento amor suficiente por mi país como para desear muerte y humillación a chilenos, brasileros, ingleses o yanquis.
¿Alguien acaso concibe al egoísmo como algo elogiable y admirable en un individuo? Considerando a la nación como una entidad colectiva pero con caracteres similares a cualquiera de los individuos que la componen, ¿Considerás que el egoísmo nacional, sin respeto por otras naciones o sociedades, es algo positivo? A no confundir nunca el amor propio con el egoísmo. El amor propio, indirectamente conlleva al respeto del otro. El egoísmo implícitamente nos impulsa a todo lo contrario. En el museo de Anna Frank leí un mensaje que no alcancé a compartir hasta tiempo después: "El patriotismo es el amor a los propios por sobre todas las cosas. El nacionalismo es el odio a los otros por sobre a los de mi país."
¿Cuántas veces las naciones se unen en afán patriótico? Estados como los hispanoamericanos, todos con raíces similares, implicaron en sus orígenes una enorme dificultad, pues ¿Cómo hacer las oligarquías políticas para establecer límites claros a los nuevos estados, cuando un salteño difícilmente tuviera más cosas en común con un porteño que con alguien del altiplano boliviano? Un patricio del Cuyo tenía tanto en común con un trasandino de Santiago de Chile como un entrerriano con un uruguayo. Todos los nuevos estados en la América Hispana se encontraron con la misma problemática: no habían identidades nacionales, y sin identidades nacionales, gobernar, o siendo más justos al describir el fenómeno político, dirigir a pueblos que no reconocían legitimidad en el mandato del que se autoproclamaba gobierno central o federal, era imposible. Todas las oligarquías llegaron a la misma conclusión. La manera más fácil de construir la unidad es mediante el odio al otro. Y así los argentinos nos unimos por primera vez, luego de 40 años de pelearnos entre nosotros, en una guerra contra Paraguay, en carreras armamentistas y desconfianzas mutuas para con Brasil y Chile, en un doble discurso contra nuestro principal socio comercial: el Reino Unido.
He aquí otro gran mito (mito en griego significa mentira): el que reza "el que no salta es un inglés". El hecho de que los veintitantos de Mayo cada año nos pongamos una escarapelita en el pecho, e hinchemos nuestro corazón de orgullo ante los colores de nuestra bandera, es producto de un proceso que facilitaron y estimularon los ingleses. Comenzaba el siglo XIX y nuestra oligarquía, los consabidos patricios, buscaba desvincularse de la decadente y anacrónica España, a través del intercambio bajo las reglas y la concepción económica del Imperio de entonces. Gran Bretaña facilitó nuestra independencia. Le fue más funcional inclusive que si nos hubiesen convertido en su colonia producto de las invasiones de 1808 y 1809. Pues tuvieron todas las ventajas económicas que buscaron y jamás tuvieron que pagar un costo político.
En 1910 figurabamos entre las 10 principales economías del mundo, y eramos referente de potencialidad cultural y científica como consecuencia de nuestra especial relación con la isla que reinaba en los mares.
¿Qué las Islas Malvinas qué? Un pueblo ciego que necesitaba lo mismo de siempre: un chivo expiatorio para olvidarse de la realidad, de los desaparecidos, de los atropellos a las libertades políticas y civiles, de la deuda externa que crecía, de las transnacionales que explotaban y robaban ya sin siquiera la sutileza del guante blanco. Y todo el pueblo argentino que paró la pelota, levantó la cabeza y usando la mano de visera para no encandilarse con el sol, o la realidad, gritó "...Viva la patria carajo!!", mandando un grupo de cuasi impúberes pibes mal vestidos, con muchísimos huevos y mucha más ingenuidad a tierras siempre olvidadas, tanto como la Patagonia, o quizás un noroeste con su pobreza. Unas islas que Juan Manuel de Rosas, arquetipo nacionalista para tantos, intentó durante su mandato canjear por la deuda externa contraída con los británicos para financiar nuestras guerras intestinas o contra el Brasil monárquico, recibiendo una negativa firme de los mismos.
¡Cuánta ingenuidad!
Con nuestro enorme dedo acusador señalamos a los chilenos por la ayuda proporcionada a nuestros "enemigos", cuando fue el gobierno de ese reverendo genocida hijo de puta de Pinochet el responsable. ¿O acaso tienen la culpa los habitantes de nuestro país por la venta de armas realizada por el gobierno del simio capicúa al país de Ecuador en su conflicto contra Perú? Pensándolo mejor, sí. Nosotros al patilludo ladrón ese lo votamos. Y en las últimas elecciones, ¡Muchos volvieron a hacerlo! ¡Pero si hasta ganó en la primera ronda! Como bien dice un profesor al que no trago: somos el país cromañón.
Hoy nos dignamos a festejar fiestas nacionales como el día de la independencia (que no es tal pues económicamente somos tan dependientes como siempre) y conmemorar revoluciones exitosas (al servicio de nuestras clases porteñas acaudaladas que destruyeron las economías del interior, así como de un reino que nos apadrinaba por un objetivo en común a los primeros: llenarse de dinero, no matter what).
La Iglesia y la religión como herramientas de dominación cedieron, y si bien no extintas, no cuentan con el prestigio absoluto de cuatro o cinco siglos atrás. Y así como los ateos surgieron, es hora de que lo hagan los anacionalistas. Es hora de entender que hay cosas injustas y estúpidas.
Es insultante lo que sucedió a raiz de la gallardia y los valores de aquellos israelitas pertenecientes a la fuerza aérea de su país que se negaron bombardear poblaciones civiles palestinas por considerar semejante accionar aberrante, falto de toda ética y de toda humanidad:
Predecible e injustamente se los acusó de... ¡Traidores a la patria!
¿¡Desde cuándo la patria vale más que vidas humanas!? Lo vale para un Bush, un Hitler, un Galtieri, un Videla, un Pinochet, un etarra, un Milosevich, un WASP. Lo vale para un fanático.
¿Por qué no festejamos un día internacional de la Justicia, de la Integridad, de la Solidaridad o del Conocimiento? Pues de esas banderas con gusto todos podríamos abrazarnos sin distinción de etnias, de clases sociales, de costumbres, de religiones. Pues un injusto siempre será un injusto. Una persona no íntegra será siempre eso. Un egoísta se limita a sí mismo y alguien que no le hace culto al conocimiento se contenta con ser ignorante. Una nacionalidad no es sino un abstracto totalmente ambiguo. En el imaginario colectivo un argentino, un francés, un español, un estadounidense, un mexicano, un cubano, un chino, un japonés, etc., puede bien ser alguien extraordinario por características dignas de ser admiradas e imitadas, como puede también proyectarnos un ser detestable, rico en defectos y vanidades, indigno de cualquier respeto.
Amo a mi país. Pero ello no me limita de potencialmente amar a otros. Y ello nunca me condicionará a odiar a miembros de otras nacionalidades. Antes que argentino soy un ser pensante con su propia escala de valores. Y es a lo único que pienso serle fiel toda mi vida.

11 comentarios:

Cinthia Dimitri dijo...

Pero esa reflexión final está bien.

Anónimo dijo...

Te detesto ¬ ¬
Sabelo


Apapachs**

Pariz dijo...

Jejeje
;P

Anónimo dijo...

Bien redactado en cuanto a la cronologia! =P.
Y bueno parece que es así, la salida mas facil siempre es "el fin justifica los medios" y el odio a el otro era la salida facil a la union nacional.
Y una ultima cosa, si te postulas a presidente te voto mostro!! jeje
Saludos ateo, antinacionalista pero romantico! =P

Pariz dijo...

Vos me votás para presidente tan solo porque querés un ministerio, atorrante.

Cinthia Dimitri dijo...

"Atorrante" es realmente la palabra de moda.-

Pariz dijo...

En realidad lo ví escrito y lo escuché a mi viejo, con esa manera tan particular y graciosa que tiene de decir "atorrante". Es sin dudas muy graciosa, destila cursileria. Pero es simpática por eso mismo.

Anónimo dijo...

Vos lo decís xq estás en la pomada.

Cinthia Dimitri dijo...

La pomada, jajaja....

Pariz dijo...

Dudadesnuda:

Yo creo que las utopias son implicitamente, por su naturaleza, inalcanzables. Pero eso debe estar muy lejos de deprimirnos o doblegar nuestra voluntad. Nuestro objetivo es perseguirlas constantemente para de esta manera mejorar a través del tiempo.
La idea es esa, crecer, mejorar, ser justos, y no quedarnos con ese conformismo tan repudiable y presente en todos nosotros.

Anónimo dijo...

de gato a gato, q gato q sos tumberoooooo...

Que febril la mirada

Twenty-something-me, luego de la sorpresa y la incredulidad, encontraría sociego en la idea de que la apertura que he vivido los últimos año...